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Simpre nos han recomendado que durante el embarazo se limite el consumo de pescado y marisco debido al riesgo de contaminación que adquieren los frutos del mar. Esta alerta ha hecho incluso que muchas mujeres embarazadas no ingirieran ni la cantidad mínima recomendada, lo que también ha perjudicado a su bebé, ya que el pescado y el marisco son alimentos necesarios para el organismo por su aporte en ácidos grasos omega-3, esenciales para un desarrollo neuronal del feto adecuado, proteínas, vitaminas y yodo.
Conocemos un nuevo estudio publicado en la revista médica The Lancet que encuentra más ventajas que perjuicios en el consumo de pescados y mariscos durante el embarazo. Con los datos del Estudio Avon de Padres e Hijos (ALSPAC), Joseph Hibbeln, del Instituto Nacional de la Salud de Bethesda (EEUU) y expertos de la universidad de Bristol, comprobaron la incidencia de la ingesta, mayor o menor, de pescado y marisco durante el embarazo en el desarrollo de los niños, dando como resultado que un consumo inferior a 340 gramos podía provocar un retraso en el desarrollo verbal del pequeño en comparación de los hijos cuyas madres habían ingerido mayor cantidad de pescado y marisco. También encontraron relación con un menor desarrollo social, comunicativo y motor en los niños que cuando se encontraban en el vientre materno recibieron menor cantidad de nutrientes aportados por el pescado y el marisco |